AL SENADO VOTAMOS #12


Laura
Gamboa Paternina

Politóloga y Magíster experta en seguridad ciudadana. 12 años de trayectoria combatiendo la violencia garantizan resultados reales. Legislaré por el orden, la defensa animal y el empleo joven. Vota Senado #12. ¡El Equipo de la Gente!

Por un mejor
país

PILAR 1: SEGURIDAD Y ORDEN 🛡️"Gerencia de Seguridad, no discursos de miedo."

La seguridad no se recupera con improvisación, se recupera con estrategia, inteligencia y respaldo institucional.- Mi Enfoque: Aplicaré mis 12 años de experiencia técnica para promover reformas que modernicen la justicia y fortalezcan a nuestra Fuerza Pública.- La Meta: Recuperar la tranquilidad en las calles mediante la prevención del delito basada en datos y el endurecimiento de la respuesta estatal ante el crimen. Orden con autoridad y conocimiento.

PILAR 2: GESTIÓN Y BIENESTAR ANIMAL 🐾
"Menos animales en la calle, más apoyo a quienes los cuidan."

La protección animal debe dejar de ser un idealismo para convertirse en política pública de salud y empatía. No basta con prohibir el maltrato; debemos atacar el abandono de raíz.- Control Poblacional Real: Gestionaré recursos para campañas masivas, obligatorias y gratuitas de esterilización para reducir drásticamente la población de animales callejeros sufriendo en las vías.- Alivio a Fundaciones: Las fundaciones y rescatistas hacen el trabajo que el Estado olvida. Propondré incentivos tributarios y fondos de apoyo para las organizaciones que rescatan, rehabilitan y dan en adopción.

PILAR 3: EL FUTURO JOVEN (EMPRENDIMIENTO Y CAPACITACIÓN) 💼
"Libertad para crear y herramientas para trabajar."

Entiendo que no todos los jóvenes quieren lo mismo: unos sueñan con crear su propia empresa, otros quieren un empleo digno y estable. Mi propuesta cubre ambos caminos.- Para el Emprendedor: "Cero trabas". Impulsaré leyes que eliminen impuestos de registro y burocracia absurda durante los primeros años de creación de empresa. Que el Estado sea un socio, no un obstáculo.- Para el Talento Laboral: El mercado laboral cambió. Promoveré programas de capacitación técnica y tecnológica corta, enfocada en lo que las empresas realmente necesitan hoy, garantizando una conexión directa entre la educación y el primer empleo formal.Este 8 de marzo, te invito a votar por la experiencia y la renovación. CREEMOS #12 - El Equipo de la Gente

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Enero

30 enero 2026La politización de la Fuerza Pública en Colombia: riesgos institucionales y amenazas a la democracia en contexto electoral

Neutralidad constitucional y seguridad en contextos de expansión criminal y tensiones políticas.Laura GamboaLa época electoral generalmente es crítica en Colombia. En este tiempo las perspectivas de análisis suelen centrarse en los problemas de seguridad. Seguridad en los territorios, para los candidatos, para las poblaciones, acciones de grupos armados, y si, todos son temas importantes. Pero, en todo este espectro hay un actor clave y constante, no solo en tiempos y procesos electorales, sino en todos los momentos que vive el país, coyunturas, crisis, cambios y tiempos de relativa estabilidad, ese actor es la fuerza pública.Y es que las Fuerzas Militares y la Policía Nacional son fundamentales no solo para garantizar la seguridad y la defensa del país, sino también, la continuidad del orden político democrático. Ellas detentan el rol constitucional de garantizar el orden y la seguridad, y aunque son pilar de la república y su sistema político, su uso incorrecto con fines políticos (o politiqueros) constituye en sí una amenaza para la democracia colombiana.Por ello, a todos los retos de cara al futuro con miras a las próximas elecciones tanto legislativas como presidenciales, debe sumarse la politización de la fuerza pública y abordar el problema de su utilización como herramienta de intervención o dominación política. Las distintas ideologías que logran eventualmente llegar al poder a través de algún líder político terminan revelando ese objetivo a veces soterrado, a veces más explícito de imponer agendas, ideas y políticas a través del uso de las fuerzas militares y de policía, porque ¿quién puede gobernar sin policía? ¿Quién puede garantizar el orden establecido y la soberanía sin fuerzas militares?Hay que tener claro este supuesto: las fuerzas miliares y la policía son instituciones naturalmente políticas, pero no partidistas. Por lo cual, su alineación con partidos o movimientos, es antinatural a su esencia, su lealtad se debe única y exclusivamente a la constitución política, al sistema democrático y la sociedad. Frente a ello, existen unas barreras naturales que han logrado contener hasta ahora este intento de politizarlas, la primera de ellas es la doctrina tanto militar como policial.La doctrina no son solo formas o reglas formales e informales inmersas en la subcultura de estas instituciones, es conocimiento, son fundamentos filosóficos, históricos y científicos que sustentan la profesión militar y policial, sus funciones y diversas actuaciones. La doctrina actúa como un muro de contención que garantiza el profesionalismo, su conocimiento de las ciencias que fundamentan sus profesiones y, por supuesto, el análisis debido de los contextos políticos y sociales, así como del rol que cumplen estas instituciones en el marco del Estado y de la sociedad misma. Esto es esencial pues estas no solo son ejecutoras de la política de seguridad, también son los principales conocedores de los problemas en ese campo y, por tanto, los asesores más calificados.La segunda barrera es el rango constitucional que ostentan las instituciones de la fuerza pública, ellas saben que se deben a ese acuerdo político que no solo formula las reglas de juego y la estructura estatal y social, sino que también detenta el marco de pensamiento político sobre el cual se erige la democracia.Si bien la constitución garantiza un rol social y estatal, unas funciones y una misionalidad clara, las dinámicas propias del ejercicio de lo político, como es entendido en nuestra cultura, generalmente llegan a permear las esferas militares y policiales y es que, aunque ellas saben cuál es su lugar, también conocen el contexto y las necesidades del país, de modo que su interés natural por conservar el orden constitucional, puede ser utilizado por algunos para sembrar ideas que inclinen su apoyo, creando nuevas retóricas e incluso nuevos enemigos que favorezcan una visión u otra.Esto nos lleva a plantear uno de los elementos o características que más podrían jugar en contra y que pueden favorecer esas dinámicas, y es que dichas instituciones se basan en modelos altamente dependientes del ejecutivo, lo que ocurre en el caso de la Policía, particularmente. Este modelo se caracteriza por un fuerte dominio del poder político que en ocasiones puede desconocer la naturaleza de lo policial o lo militar en las decisiones que se toman desde esa esfera.Ese manejo politiquero conlleva unos riesgos muy altos pues lo que primero ocurre es la erosión de la confianza ciudadana, se desdibuja la imparcialidad de estos cuerpos y pueden fácilmente pasar de ser bastiones de la república a ser instrumentos de algún partido o líder político, como ha ocurrido en el caso venezolano. Pero además, se debilita su profesionalismo, ese que han construido a lo largo de cientos de años, así la profesionalización se cambia por lealtades políticas degradando estándares técnicos esenciales como la meritocracia y, finalmente se altera la subordinación a la Constitución como principio.Sin embargo, es tentador pensar que las FF.MM y la policía no tienen una fuerte formación política porque tradicionalmente se les ha considerado apolíticas, razonamiento que no reconoce su origen ni su realidad, esta categoría se ha confundido con la condición de no deliberación que está arraigada en la Constitución del 91 en su artículo 219, donde claramente se establece que no podrán participar de reuniones de movimientos ni partidos ni tampoco sufragar, lo que constituye tan solo un elemento de la vida política y de ésta como concepto.Pero, siendo estos cuerpos centenarios, tienen memoria, registran y analizan cada uno de los momentos sociales y los diferentes contextos de la nación para generar respuestas acordes a su misión y funciones, característica que les ha permitido evolucionar y estar a la par de los desafíos que enfrenta el país.Frente a esto, vale la pena recordar que tradicionalmente, han tenido un pensamiento de corte más conservador y desde las últimas décadas más anticomunista y contrainsurgente, fuertemente arraigado en el enfoque de lucha contra el terrorismo en el contexto del conflicto armado con las distintas guerrillas.
Entonces vale la pena preguntarse ¿qué perspectivas tenían militares y policías sobre los acuerdos de paz de La Habana entre el gobierno del ex presidente Juan Manuel Santos y las FARC? ¿qué ideas rondaban a cientos de policías sobre el origen, desarrollo y presunta financiación de las protestas violentas en el marco del llamado “estallido social”? ¿cuál es el análisis de estos funcionarios que conocen los problemas y accionar de grupos criminales frente a la política de Paz Total del actual gobierno? ¿Qué piensan del retiro o llamado a calificar servicios de muchos generales y coroneles ocurridos en el gobierno Petro? ¿saben ellos que pueden ser medidas para romper el poder político que detentan los cuerpos de generales de estas fuerzas? ¿la llegada de un militar, así sea en retiro, a dirigir el Ministerio de Defensa podría ser evidencia de las dinámicas de politización de la fuerza pública? ¿es casualidad o causalidad la creciente participación de militares y policías en retiro en la política y en cargos públicos?
Quienes hoy hacen uso del buen retiro pueden hablar, participar con su voto, e incluso unirse a partidos o movimientos políticos, lo que también da cuenta – en la mayoría de los casos – de su marco de pensamiento político. Los que siguen activos siguen desarrollando su trabajo conforme a la Constitución y la ley, pero esto no anula ni deslegitima su capacidad de análisis para la toma de decisiones en el marco de sus funciones, pero aún con el juramento a la bandera, siguen siendo ciudadanos y unos perfectamente capacitados para comprender contextos y momentos y es ahí cuando el profesionalismo que han desarrollado los uniformados debe prevalecer con la técnica y la especialización de sus actividades.Este es uno de los principales retos en materia de seguridad y orden democrático que enfrenta Colombia con mayor intensidad en los últimos años y que en tiempos de efervescencia política debe ser abordado con mayor cuidado, pues la estabilidad democrática no radica exclusivamente en qué presidente se elija, sino también en la salvaguarda de la independencia, la naturaleza, la disciplina y el profesionalismo de las instituciones de la fuerza pública.